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OBRAS OLEO/TELA, DE JOSE HIGUERAS

ACUARELAS SOBRE EL AGUA DE JOSE HIGUERAS

LA EPIDEMIA AZUL

LA EPIDEMIA AZUL
Portada: Higorca

jueves 1 de marzo de 2012

INVASION

                                                     Óleo - Autor: José Higueras Mora

Los franceses invadieron España. Su única ilusión quedarse aposentados en la Península. Gobernar a sus anchas todos los rincones. En este lugar se vivía bien y ¿por qué no? Había mujeres muy guapas.

Eran morenas, con largos cabellos ensortijados. Sus ojos grandes y negros como la noche, hablaban sin pronunciar palabra.

Noches de juerga y jarana. En las tabernas de los pueblos andaluces, a los compas del rasgueo de una guitarra, pasaban las veladas hablando o escuchando cantar a la gitana de belleza sin igual.
Entre los soldados, uno destacaba. Era alto y bien parecido, le gustaba todo lo español y más que nada, las mujeres.

-     Las hembras bien puestas. Esas de pelo negro y brillante. – Solía decir él.

Siempre que veía una mujer, sin mirarle la cara se acercaba y, la cortejaba con soltura. Eso le había costado algunas broncas. Más de una vez se lo habían avisado pero nunca hacía caso.

Aquella noche, se quito el uniforme y vestido de paisano, marcho a la taberna de aquel pequeño pueblo donde tenían el cuartel. Oyó la guitarra, y después el cante “desgarrao” de un flamenco puro.

Mientras caminaba, pensaba que esa voz le era desconocida. Era de mujer, desde luego, pero… ¡no la había oído antes!. Le sonaba con fuerza, tenía unos matices especiales. Estaba deseando llegar para saber algo más, para ver su cara que si era igual que la voz, tenía que ser preciosa.

Por fin llego. Nunca le había parecido tan lejos, y… siempre era el mismo trayecto. Entró, el tugurio estaba repleto, en el pequeño escenario una mujer, joven y muy bella. Llevaba el pelo recogido en la nuca. Recogido con una cinta de seda roja que destacaba sobre el pelo negro. Su voz era… distinta… dulce cuando lo requería y rota otras. Así era el cante, así el flamenco, y también el llamado “copla”. Historias cantadas, o actuando.

Sus ojos pronto se encontraron. Él destacaba por encima de todos. Era muy guapo, alto, de pelo muy claro sin llegar a rubio, de ojos color de miel. Sus labios rojos y carnosos. Cualquier mujer se hubiese enamorado de él.

El francés la miró, se quedo prendado al instante de aquella “hembra”.
En el local había otros “gabachos” más. Se cruzaron muchas miradas. Aquellos compañeros sabían de las andadas del soldado y muy pronto comprendieron lo que iba a pasar. Siguieron bebiendo. También la música, y el cante, al mismo tiempo que aquel contoneo bien dado, con gracia, que la gitana sobre el pequeño escenario realizaba. Era como una figura sacada de cualquier lienzo de uno de los mejores museos.

Esas fueron las palabras que el soldado le dijo al amigo que encontró en la mesa. Se había sentado muy cerca del lugar donde la muchacha ejercía el baile.

-     ¡Eh… tabernero! Una jarra de ese vino tuyo tan bueno.
-     ¡Al minuto caballero! – le contesta el dueño del local.

Después de beber dos jarras de aquel vino tinto, el francés estaba todavía más contento que de costumbre. Sus ojos no se separaban de la mujer ni un segundo.

Termino el cante y el guitarrista dejo la guitarra sobre la silla, bajo a beber un trago. La muchacha se sentó mientras esperaba.

De pronto el gabacho de un salto se puso junto a ella y empezó a galantearla. Como tantas otras veces había hecho con otras, la cogió por la cintura para levantar de la silla y tenerla cerca de sus labios.

La taberna en un momento se quedo muda. Todos los ojos estaban sobre aquella pareja. Ella quiso soltarse de inmediato diciéndole.

-     ¡Suelta por favor!- estoy comprometida  -     ¡Él es mi marido!

No dio tiempo a nada más, aquellas fuertes manos soltaron de inmediato a la gitana. Él cayó como un rayo sobre el suelo de aquella taberna.

Se oyeron gritos y llantos, un olor fuerte se extendía por todo el recinto. Los soldados franceses que estaban allí, apresaron al gitano mientras otros se llevaban al herido hasta un pequeño hospital que había en aquel pueblo.
Nada se pudo hacer por aquel apuesto y atrevido joven. Ella corrió junto a su marido. No la dejaron entrar en la prisión.

Al día siguiente recorrió junto al féretro todo el camino que separaba el hospital del cementerio. Desde la ventana de la prisión un cante dolido decía.

-   -  ¡Mejor estar entre rejas que ver como tus ojos lloran su muerte!

Ella musitaba una oración. La misma que le cantaba todos los días cuando visitaba su tumba mientras vivió. Ella fue enterrada junto al francés que le robo el alma y que fue su perdición.

Aún ahora, suelen decir las gentes del lugar que en los atardeceres cuando el sol se esconde en el horizonte y los rayos se tiñen de rojo, el aire trae las notas de esa oración como un lamento, en un quejío roto.


Higorca

martes 28 de febrero de 2012

28 DE FEBRERO. DÍA DE LA AUTONOMÍA ANDALUZA.

                                                  Óleo, Autor: José Higueras

Día grande, donde la fiesta, hace que engrandezca mucho más una tierra que se mira sobre su río. Ese río que recorre de norte a sur, regando a su paso con alegría la belleza de un lugar sin igual. Su río fiel testigo de tantos artistas como han surgido para ser grandes. Artistas  en todos los campos. Cantores de músicas bellas. Letras de hermosos poemas. Pinceles que plasmaron a esa mujer morena.

Yo una humilde “juntadora” de letras también quiero dedicar un pequeño canto a ese río que riega a una de las más ricas tierras.



RíO GUADALQUIVIR

Dicen que tú recorres como nadie Andalucía.
Dicen que eres nómada de las vegas.
Dicen que naces y mueres en esa tierra.
Dicen que eres andaluz por deferencia.
Dicen que tu nombre viene del árabe.
Dicen, y dicen, y vuelven a decir…

Dicen que eres el río con más arte.
Dicen que naces en la Sierra de Cazorla.
Dicen que en la provincia de Jaén.
Dicen que riegas las tierras con seguidillas.
Dicen que con bulerías: sevillanas, tarantas.
Dicen que también: fandangos, trovos y verdiales.
Dicen, y dicen, y vuelven a decir…

Dicen que no hay otro río que más palos cante.
Dicen que en tus finas aguas se han lavado los pies.
Dicen que gente grande.
Dicen que: bailaores, cantaores…
Dicen que también: poetas y pintores.
Dicen que todos aquellos que saben arrancar.
Dicen que las notas alegres de la guitarra.
Dicen, y dicen, y vuelven a decir…

¡Guadalquivir de mi alma!
¡Eso es lo que siento por ti!

Higorca


viernes 3 de febrero de 2012

EL FRUTERO DE COBRE

Öleo de José Higueras




EL FRUTERO DE COBRE

Sobre la mesa un frutero lleno de membrillos recién cogidos. Un suave perfume se notaba en aquel salón. El aroma que despedía aquella fruta madura.
Todo estaba dispuesto para la merienda: membrillos, peras, manzanas y melocotones… y, la jarra para calentar la leche.
Claro que los melocotones quizá no estuvieran muy buenos, era un poco tarde para ello, y si tenían algo de cámara no tenían buen sabor. La olor era buena… Al comerlos seguro que se notaria.
Aquella tarde los dueños de la casa esperaban a unos niños. Eran la alegría de la casa. Sus nietos.
La semana finalizaba y siempre pasaban esos días con ellos. Los padres los llevaban, los dejaban y luego se marchaban. Sabían que estaban en buenas manos. Eran sus abuelos, además todavía eran jóvenes y eso ayudaba para que no se cansasen unos u otros.
Los niños llegaban hambrientos. Iban rápidos a la mesa donde estaba aquel frutero de cobre lleno de fruta. Su abuela, además, les había puesto platos con más cosas, y una botella de agua. Era imprescindible para ellos. Jugando siempre se reseca la boca y la garganta. Buscaban la botella, un vaso y, a beber.
Pero aquel día la abuela, les tenía preparada otra sorpresa. Con aquellos membrillos jugosos y maduros que cogían del árbol del jardín. Les había preparado una exquisita mermelada.
Esperaba que les gustase, se había pasado toda la mañana dando vueltas a la misma para que no se le pegase. Valía la pena, hacer feliz a los niños era lo más grande para ella.
Puso la leche a calentar y preparo la tostadora. Hizo las tostadas correspondientes, les puso un poco de aceite y sobre ello extendió la mermelada. Una buena capa en cada una de ellas.
Preparo la mesa y llamo a los niños que llegaron en tropel junto al abuelo. En un momento no quedo nada en los platos. Habían devorado todo lo que la abuela había preparado.
Sonrió satisfecha. Les había gustado. Los niños se levantaron y todos fueron a darle un beso. Luego a coro dijeron.
-        Gracias abuela.
    
   Higorca


  

miércoles 21 de diciembre de 2011

MILAGRO EN NAVIDAD (Cuento)

FELIZ NAVIDAD


Sobre la mesa: un pan, una jarra, una botella de aceite y una calabaza.
La noche era fría, muy fría. Los copos de nieve iban tapando las calles del pequeño pueblo. No se veía a nadie por ellas. Todos los habitantes estaban recluidos en sus casas y celebraban la Nochebuena.
Era el 24 de diciembre y sonaban las campanas, dando la bienvenida al Niño que había nacido en un pobre portal de Belén. Los villancicos se dejaban oír a través de las ventanas y era lo que llenaba aquel pequeño pueblo de alegría.
Pero no todos tenían refugio donde pasar la fría noche. Un pobre hombre con poca ropa y descalzo iba pisando aquellas heladas y blancas calles. Miraba un lugar, un portal donde poder refugiarse de aquel horrible temporal. No tenía ni tan siquiera un bocado que llevarse a la boca, pero aquello no le importaba, solamente quería un poco de calor, un techo, un rincón donde protegerse.
Una ventana seguía sin bajar la persiana, desde fuera se podía ver aquella mesa. Al lado una puerta abierta. La del portal de la casa.
Entró y se sentó en un pequeño rincón, entorno un poco la puerta para que la nieve no pudiese entrar de esa forma no se mojaría  ¡Aquí estaré bien! Se dijo para si mismo.
Estaba cansado y pronto acurrucado se quedo dormido.
Al poco rato oyó como una puerta se abría, no se atrevía a moverse y se quedó quieto pensando que de esa forma pasaría inadvertido. Nadie le dijo nada y mucho más tranquilo se quedo de nuevo en brazos de Morfeo.
A la mañana siguiente, cuando despertó, vio que a su alrededor había un pan, una jarra con leche, una botella de aceite y una calabaza llena de vino.
Abrió desmesuradamente los ojos. ¡Aquello era lo que él había visto a través de aquellos cristales! Miro en sus bolsillos, sus dedos tropezaron con una pequeña navaja recuerdo de su madre. Corto un trozo de pan y se hecho aceite, empezó a comer con avidez aquel rico manjar. Al coger la jarra pudo comprobar que la leche estaba caliente. ¡No podía salir de su asombro!
Miró a su alrededor y comprobó que aquella puerta estaba abierta, al otro lado no había pared, ni habitaciones. ¡No había nada! ¿Qué había pasado?
Salió a la calle y pudo ver que la nieve si existía, en la mano seguía el pan con aceite que se estaba comiendo y que para él era el más rico manjar que había probado.
Enfrente, sentado en una chimenea un niño lo miraba sonriendo y con un ojo guiñado. Rosadito, rubio, con el pelo rizado. Era el día 25 de diciembre Navidad.

Higorca

viernes 2 de diciembre de 2011

¿NATURALEZA MUERTA? ¿PORQUE?

Obra realizada por el maestro José Higueras

Dicen que el bodegón es una naturaleza muerta ¡¡No veo nada en él que esté muerto!!
El pintor se prepara para plasmar sobre un blanco lienzo un bodegón,y todo lo que escoge está vivo, fresco, recién cogido del árbol, o bien aquel utensilio que se utiliza a diario.
En este caso podemos ver y admirar el estudio del pintor, un lugar lleno de magia, de color y olor especial. Mesas llenas de pintura, pinceles y otros artilugios para transformar ese fruto en pintura, en algo que aunque va a estar fijado sobre una tela, lo podamos ver y sentir, notar y a veces hasta querer tocar, sintiendo y notando en nosotros ese jugo sabroso del fruto recién cortado.
Va preparando como si de un ritual se tratase, cada cosa en su lugar correspondiente, mirando y cubicando con la máxima pulcritud todo lo concerniente a lo que va a ser un “bodegón” o “naturaleza muerta”.
Desde la ventana podemos ver un paisaje manchego que parece querer asomar para ver el interior disfrutando de todo lo que allí hay. Por esa ventana entra una hermosa luz, de aún caldeado día otoñal, dando a la habitación estudio un color claro, despejado y a la vez sereno, que hace más placentero la decoración preparada para la elaboración del cuadro. Y el trazo que va fijando el pintor en ese lienzo.
También podemos ver otra ventana que está cerrada, quizá porque el maestro piensa, o ha notado que una luz al chocar con la otra no es la mejor para ese motivo o dibujo que va a trabajar. La ventana es antigua, y  tiene una repisa donde reposa un tarro de cristal con unas rosas que también le va a servir para ese cuadro.
Todo el entorno sirve para colocar y hacer más amena la obra. La mesa es un mueble que no falta en ninguna casa. Él como buen manchego le gustan los muebles rústicos, antiguos, parece que dan más calor en el hogar. Esa madera que ha cogido todo el color del uso, ha oscurecido y las tablas por ser un mueble pobre, se abren.
En una cesta de medula de bambú, con una antigüedad importante y que fue traída desde Japón en uno de sus viajes. José Higueras ha recogido unos membrillos dorados del árbol de su jardín, manzanas y peras, acompañan a la rica merienda que nos invita esta pintura ¿Nos parece que estén muertos? ¡Creo rotundamente que no!.
Unos tarros de mermelada hecha con unos membrillos parece que está pidiendo un trozo de pan para untarla y comerla.
Todo absolutamente todo está puesto y dispuesto para comenzar con ánimo el trabajo.
Ahora el cuadro ya está terminado, los colores son magníficos, naturales tal como cada uno de los elementos son, hasta la botella de barro de un licor traído de Bélgica esta para cogerla con la mano.
Eso es un cuadro realista, tan real como todo lo que podemos ver y tocar.

Higorca

lunes 21 de noviembre de 2011

UN BOCETO

Obra del pintor José Higueras - Oleo/lienzo - Titulo El atelhier
Sentado en su taburete espera la llegada del hombre que le ha encargado un retrato. El pintor mientras espera mira atentamente el boceto que tiene en el caballete. Es un esbozo del retrato que después terminara con pulcritud y presteza.

El hombre piensa que aquel trabajo es un reto. Un importante reto que tiene que llegar a buen fin. Su juventud poco tiene que importar. Él ha querido seguir con su ilusión, la pasión por las artes: las Bellas Artes para ser más exactos: pintura, dibujo, papel o tela, pero sobre todo colores, muchos colores plasmados sobre un lienzo. Eso sí después de prepararlo a conciencia para que el trabajo tuviera una perpetuidad. Una duración eterna.
¡Sí eterna! Como esas maravillas que podemos admirar en cualquier museo del mundo. Sentía pasión por su trabajo.
Se lo enseño su tío que era pintor, y también todos aquellos grandes maestros que tuvo la oportunidad de conocer y de trabajar cerca de ellos ¿Cómo podía ser autodidacta si se había pasado desde muy pequeño de taller en taller?
Ahora toda esa sabiduría le servía mucho y él todo lo llevaba a cabo en su trabajo.
¡Por fin…! Sonó el timbre y salió para abrir la puerta, el personaje había llegado. Le indico el camino hasta donde él tenía su estudio-taller. Al entrar el hombre se paró en seco. Estaba mirando el caballete, el boceto, aquel ínfimo esbozo.
-      ¡¡Estupendo, estupendo!! – dijo el visitante.
-      No está terminado, maestro. Es simplemente para saber si le gustaría así de grande.
-      ¡¡Sí, sí!! ¡Magnifico! ¿me lo puedo llevar?
-      ¿Cómo? No, no puede… es simplemente un boceto!!!
-      No, no, me lo llevo ¿Cuánto debo? -insistió el caballero.
Aquel muchacho estaba anonadado, no sabía que decir, nunca lo hubiera imaginado. Pero… ¿cómo decirle a  un gran maestro de pintura y dueño de la cara que estaba “garabateada” en un trozo de tela?
Solamente unas pocas palabras pudieron salir de su boca. Cogió el cuadro y se lo entrego. Busco un papel para envolverlo. Detrás de él una voz decía no hace falta, así mismo.
Saco del bolsillo un monedero pequeño y dejo sobre la mesa cien francos, abrazo al artista y se fue.
Aquel hombre era ni más ni menos que el gran pintor Pablo Picasso, le había hecho un encargo al joven pintor para ver cómo se desenvolvía en el mundo pictórico. Pudo comprobar por el mismo  que era un alumno muy aventajado.

Higorca

lunes 7 de noviembre de 2011

MALAGA TIENE ALGO ESPECIAL



José Higueras delante de su cuadro dedicado a Picasso
                                                       
José Higueras y las mellizas más simpáticas de Málaga

José y las amigas blogueras

José saboreando el rico pescado malagueño

Málaga tiene algo especial. Nadie se encuentra extraño en esa tierra. La gente tiene una amabilidad exquisita y siempre al preguntar algo, están dispuestos con agrado a llevarte hasta el mismo punto por dónde has preguntado.
Estos días se ha celebrado una exposición dedicada a un gran maestro de la pintura, hijo de ese rincón de España: Picasso.
Toda Málaga se siente orgullosa de tenerlo como hijo natural de esa bella provincia andaluza.
Muchos han sido los actos celebrados en su nombre, por eso de ser su cumpleaños. Y muchos los artistas invitados del mundo entero. Entre ellos el maestro José Higueras Mora. Este tuvo la oportunidad de conocerlo cuando los dos, pisaban suelo parisino.
Claro que lo pisaban de distinta forma. Picasso como un afamado pintor poco quería conocer o tener tertulias con aquellos jóvenes, o menos jóvenes, pero eso sí, a fin de cuentas noveles, poco maduros, con poco oficio, para poder estar junto a él.
Por aquel entonces cada uno tenía su estatus y sobre todo aquel que empezaba en el arte pictórico, tenía el suficiente respeto y educación para tratar al maestro y saber cómo y dónde, o, hasta donde se debía llegar.
Hoy, aquel joven discípulo de grandes maestros parisinos, es un gran pintor. Ha sabido forjarse golpe a golpe, pincel a pincel, juntando y escuchando ávidamente todos los grandes consejos adquiridos. Sin prisa, empapando como una esponja y pasando horas y más horas en su estudio, trabajando.
Acudiendo a certámenes internacionales donde el dinero no cuenta, pero si la maestría y oficio de aquel que se presenta para ser juzgado por catedráticos y gente de valía. Recibiendo grandes premios y haciéndolo miembro de todos los lugares por donde ha paseado su trabajo.
Y… allí en la I Exposición Internacional Picassiana, estaba José Higueras Mora, representando a su Autonomía Castilla-La Mancha. Un hombre humilde, sencillo y sabiendo mucho sobre Arte. Pintura, dorado, talla. Amigo de sus amigos, porque ese es José Higueras Mora.
Como bien dice él, hay que seguir en la lucha, aprendiendo cada día un poco más, estando en el estudio, delante del trabajo, porque lo que hoy ha hecho, mañana lo cambiaría porque le parece que no está todo lo bien que debería, con el miedo del principiante, pensando si lo que hace gustará a los demás.
En esa exposición también hemos tenido gratas sorpresas, teniendo la oportunidad de abrazar a otros artistas que nos hemos encontrado después de unos años, un escultor: José Antonio Barrios, un zaragozano que ha llevado su trabajo por toda Europa.
Y… otras gratas sorpresas, amigas blogueras que han creído en nosotros y que al verlas una gran alegría invadió el alma.
Gracias a todos por vuestra amabilidad. José seguirá luchando, trabajando para hacer las cosas cada vez mejor. Es su lema.

miércoles 28 de septiembre de 2011

UN CUADRO, UNA HISTORIA


Reflejo de ventana (2008) José Higueras


            Higorca


Estaba amaneciendo, por la ventana llegaba un rayo de las primeras luces del alba. En la cocina, todo estaba preparado para un buen desayuno. La jornada se preveía dura y larga.
Los dueños de la hacienda se habían levantado muy temprano. Era  la época de la vendimia y todo tenía que estar preparado para cuando llegase la cuadrilla dispuesta a la marcha para cortar los racimos ya maduros.
El hombre de la casa tenía buen apetito a esas tempranas horas. Un par de huevos fritos con unas buenas rebanadas de pan. También unos pescados recién hechos y calientes le irían bien.
María se dispuso a preparar la mesa mientras se calentaba el aceite para poder cocinar, todo lo preparado. Cortó también un limón por la mitad, a su marido le gustaba echar sobre el pescado frito.
El aceite estaba humeante, cogió el plato donde previamente había puesto el huevo crudo, primero para saber si estaba en condiciones y también quizá por precaución, ya que de esa forma era mucho más fácil y tenía menos peligro.
Ya estaban los huevos bien rusientes “con puntillas” colocó: el plato, el pan, los cubiertos y la servilleta, sobre la mesa. Todo estaba ya dispuesto para el desayuno.
Fue hasta la escalera y llamo a su marido – Baja, todo está listo, cuando quieras empezamos a ello. Ya sabes que llegan muy pronto.
El hombre se sentó a la mesa y devoró con avidez todas las viandas preparadas con tanto amor por su mujer, levanto el porrón y bebió un largo trago de vino. Ella lo miraba mientras masticaba mucho más lenta y pausada.
Llamarón por la puerta del corral. Ya habían llegado las personas que iban a vendimiar. Subieron todos al remolque del tractor, todos menos la dueña. Tenía que recoger todo aquello que se habían dejado en la mesa, más tarde se reuniría con todos ellos en la viña.

martes 30 de agosto de 2011

INAUGURACION EXPOSICION JOSE HIGUERAS









El día, 27 de agosto del año 2011, se inauguró una exposición de acuarelas de José. Un maestro del pincel, cada uno de sus cuadros, de sus obras nos llevan a un paraje distinto. El agua, protagonista de la exposición, protagonista del lugar.
En una sala donde un torrente de luz entra a raudales por unos grandes ventanales, eso hace que la obra de un maestro brille con más fuerza. Podemos decir: luz, sobre luz, porque la obra de este hombre desborda luz, claridad por todas partes, por algo en Europa está catalogado como “El pintor de la luz”
No podía ser de otra forma, el lugar donde se han colgado las obras del artista es el Centro de Interpretación del Agua, los trabajos no podía ser de otra forma, dedicado a los Paisajes Húmedos, cada uno de ellos tienen una historia, un relato sin letras, todo está explicado en las delicadas pinceladas que con tanto amor a su tierra y a sus humedales ha sabido dar, cada una de ellas en el lugar escogido, con magistral sabiduría.
Es el lenguaje de los colores, sobre un papel blanco, inmaculado, colores que ese artista lleva dentro, son los sentimientos, de ahí la limpieza en cada una de sus acuarelas. En cada uno de esos trabajos está reflejada la personalidad de aquel que lleva el pincel. Podemos leer abiertamente su personalidad.
Unas cuantas personas nos acompañaban, mejor acompañaban  al artista en su periplo de inauguración, siempre es bueno encontrar el calor de, dícese que se llaman o podemos llamar amigos, bueno… si ellos lo dicen, pero en estos momentos es cuando: vemos, notamos, o sentimos, quienes son nuestros amigos y quien va para aprovechar el momento y el lugar para su propio beneficio.
¡¡Mirándolo bien, dan pena!! Simplemente porque ellos no pueden brillar con luz propia. Tienen que ir a remolque de aprovechar en todo momento la energía que otros les puede ofrecer.
Luego, cuando pasan las horas y con más tranquilidad vas repasando todas los momentos del día o bien la película, es cuando realmente te das cuenta de todo lo que allí ha pasado, y… el pensamiento se desborda y los sentimientos quedan: resentidos uno, admirados otros. Pudiendo saber quiénes son amigos de verdad, de todas formas desde estas letras quiero dar las gracias a todos aquellos que estuvieron allí.

martes 2 de agosto de 2011

EXPOSICION DEL MAESTRO JOSÉ HIGUERAS

Acuarela sobre papel de algodón, autor: José Higueras Mora




Exposición de acuarelas de José Higueras
Queremos compartir con todos vosotros esta muestra del pintor, sería un gran honor para nosotros poder recibir vuestra visita y compañía, os dejo la dirección, queremos pasar una jornada de amistad y convivencia así como visitar los lugares emblemáticos de ese interesante punto manchego, el encuentro sera:

El sábado 27 de agosto a las 12,00 del mediodía,
Lugar: CENTRO DE INTERPRETACION DEL AGUA
Paseo del Carmen s/n.
Daimiel, (C. Real)
 

sábado 16 de julio de 2011

LA ESTACION

Titulo: Estación, óleo/lienzo, autor: José Higueras Mora


Iba sentada en un vagón de tercera, hacía frío, y aquel maldito tren no llevaba calefacción, no se había quitado el abrigo, y, entre sus manos tenía un libro ¡¡Pobre muchacha!! !Esta tiritando y el libro se le cae constantemente! 
Había tenido que viajar, su padre, un señor mayor estaba enfermo, ella, hija única, debía acudir hasta ese lugar, allí había sido su casa, allí estaban todos sus recuerdos, ahora simplemente su padre quedaba en aquel caserón. 
¿No sabía si aquel frío que le invadía era debido a la falta de calefacción o al nerviosismo que le producía volver a entrar en aquella casa?
Mientras el tren con su "tracatra", el movimiento característico de los viejos trenes de madera, se acercaba inexorablemente a la estación donde ella debía de bajar. 

Higorca
                                   

jueves 23 de junio de 2011

DESCANSO

Querid@s amig@s, durante un tiempo iré espaciando mi trabajo en estas páginas, estoy muy bien, pero otros  menesteres importantes requieren de toda mi atención, no llego a todo y esa es la razón por la que no puedo atender como es debido a todos esos comentarios y a estos lugares. 
Iré despacio, entrare cuando me permitan mis otras cosas, iréis sabiendo de mí pero más espaciado, me gusta intentar hacer las cosas de la mejor manera y me doy cuenta que queriendo abarcar tanto puedo cometer fallos que no quisiera. 
Gracias por estar siempre junto a mi, os deseo un feliz verano y aquellos que estén al otro lado del mar, un feliz invierno.
Besos  y abrazos, pero ante todo perdón. 

miércoles 22 de junio de 2011

CORPUS CHRISTY EN CAMUÑAS

Pecados y Danzantes de Camuñas. Oleo/tela. Autor: José Higueras Mora

Madama bailando. Oleo/tela. Autor: José Higueras Mora

Madama, Porras y Pecado en Camuñas. Oleo/tela. Autor: José Higueras Mora

Jueves de Corpus, antes (hace unos años) se decía que tres jueves habían que relumbraban más que el sol.  Ahora, todo ha cambiado, bueno todo no, hay algo que no cambia, sigue igual desde la friolera del siglo XIII, por lo menos que se tenga noticia de ello. Es un ritual que al verlo nos hace estremecer, nos transporta.
Un ritual lleno de colorido, de plasticidad, de dolor y de alegría, de danza, de música, una música distinta a la acostumbrada, de nostalgia ¿quizás? Aun siendo machacona te hace vibrar. Dos cofradías: el bien y el mal.
¿Dónde lo encontramos? En Castilla-La Mancha, en una villa toledana, blanca, de gentes sencillas, pero de alma grande. Abiertos y llanos, saben dar, y recibir, gente del campo, acostumbrados a vivir a pleno sol, a trabajar duro porque el campo quiere eso, trabajar duro.
Esa villa es Camuñas, y en ella podemos ver en esta fecha un ritual maravilloso. PECADOS Y DANZANTES.
El mal y el bien, como siempre: el tira y afloja que existe en todas partes, y que ha existido desde que el mundo es mundo. Solamente que aquí es distinto nada es lo que parece, sino todo lo contario.
Ellos son dos grupos, dos cofradías, como bien he dicho antes, los Pecados: el mal. Los Danzantes: el bien. Los primeros no pueden entrar en la iglesia, solamente los segundos pueden oír la misa, mientras los Pecados esperan fuera rabiosos, enloquecidos, cada vez que el sacerdote pronuncia las palabras sagradas, ellos ululan y con la vara rascan el suelo, esperando ser redimidos ellos también, mientras se celebra el ritual, o danza.
Mientras los Danzantes con su pantalón blanco van tejiendo el cordón al son de la música que nos da la sonaja, y la porra, siempre marcado por el tambor que representa a “La Templanza” y al ritmo frenético del baile que la Madama sin separarse de la Porra va recogiendo a cada uno de los Danzantes que sacando todos los pañuelos blancos airean su estado de exaltación rítmica y de emoción de su danza.
La vestimenta data de muy antiguo: del siglo XVII, los trajes que llevaban los cortesanos, aunque están mejor representado en los Pecados que en los Danzantes. Luego con la llegada de Felipe IV llega una renovación en la moda masculina y cambia un poco toda su ropa. La cabeza cubierta por los Sereneros, que pueden ser blancos, o de un color pálido una especie de manto que aun pareciendo iguales, no lo son. Los Pecados los llevan más largos y recogidos en la cintura, los Danzantes son más corto, estos se llaman Pañuelos, y van sueltos. Los dos se adornan con bordados, o pintados con temas alegóricos al día en que se celebra. Estos, uno y otro se une a la careta con escarapelas y cintas de colores. También las caretas son distintas, y están hechas por ellos mismos.
Es algo grande, hermoso, ver pasar la procesión con la Custodia como elemento principal, por el pueblo que las gentes lo han engalanado para ello. Toda una representación que solamente se puede ver en el lugar de su origen Camuñas.

miércoles 1 de junio de 2011

HOLOCAUSTO

Oleo/tela - titulo: Holocausto - Autor: José Higueras Mora


Estos días el calendario ha estado repleto de actividades, era el momento de  estar pendiente de algunas noticias más o menos importantes. Todas  eran interesantes pero una me importo en verdad, una que es imposible pasar por ella de puntillas, por que queramos o no, es historia y todo lo que ha existido, sea más o menos: vergonzoso, o, doloroso, todo, es historia.
Se conmemoraba una vez más el holocausto en Alemania. Al recordar esas atrocidades mi piel se iba poniendo cada vez más erizada mientras pensaba ¿cómo un ser humano puede ser capaz de martirizar, de llevar a cabo esos asesinatos, sin nombre, y, luego ponerse o sentarse en una mesa para comer? O ¿acostarse en la cama para dormir? Porque pensándolo bien ¿Pueden dormir? No les importaba nada, no miraban la edad ¿Para qué? Ellos solamente les importaba matar y martirizar, el resto...
¿Se ha sabido cuantos murieron? O ¿Se ha sabido cuantos pudieron escapar a ese dolor? Eso es imposible, nunca se sabrá la verdad. Una vez hace años conocí a un señor español que tuvo que emigrar a Francia cuando la guerra civil española (terrible también) una vez allí lo llevaron a un campo de concentración, como tantos otros. Más tarde y siempre en el país galo, los nazis de nuevo lo apresaron y desgraciadamente fue a parar a otro campo pero este mucho peor, Auschwitz, el terror de los terrores.
Ese señor, cuando yo le conocí era ya, algo mayor, le gustaba salir a tomar el sol, cuando me encontraba siempre me paraba, era vecino y sabia como me gustaba escuchar, entonces él me explicaba cosas que a veces me tapaba los oídos disimuladamente para no oír: había conocido como se llevaban a las madres en vagones, apiñadas, cansadas de vivir en un mundo de dolor y de angustia.
Ese señor se salvó de casualidad, casi no podía caminar a consecuencia de estar en malas condiciones, otros ya, ni llegaban hasta esas horribles “duchas”, morían en los barracones, de hambre, de sed, de angustia pensando en el mañana, si es que llegaba.
Y… ayer recordé muchas otras cosas que me explicaba y también recordé un blog que he leído mucho por ser una historia viva de esos lugares, había veces que no podía seguir y de nuevo al día siguiente retomaba la lectura.
¡¡¡Me di cuenta de tantas cosas!!! Del dolor de los humanos por culpa de unas personas que solamente quieren poder y riquezas a costa de lo que haga falta: de matar, expoliar, robar. Si acaso sobreviven se sienten los salvadores de la Patria, fortuna amasada con aquellos pobres mártires. Así una detrás de otra: entonces, antes y, ahora, pienso que desde que el mundo es mundo, siempre perseguimos aquello que no es nuestro, aquello que nos es ajeno, pero que soñamos alcanzar algún día ¿a costa de qué?

lunes 16 de mayo de 2011

MANOS DE SEDA

Bodegón, óleo, Autor: José Higueras Mora


¿Quién te ha dicho maestro
qué  tu pincel no es seda?
Tus manos y tu retina, son tan finas,
que acarician mientras miran.

Maestro tu mente clara
te lleva a pintar con dulzura,
bodegones, de jugosas frutas
¿Quién te ha dicho maestro
que tu pincel no es de seda?

¿Has visto esa figura?
Se mueve por esa luz que la inunda
¿Porque pintas tan fino,
y, con tanta soltura?
Lo llevas grabado en tu mente,
o, quizás son tus sentimientos.
¿Pintas poesía?

¿Tus colores, son letras?
¿Grabadas a fuego sobre la tela?
¡Maestro tus manos!
¡Tus manos también
son de seda maestro!

martes 10 de mayo de 2011

GRACIAS A: SILVANA

Oleo sobre tela de lino- Autor: José Higueras: Que este mar nos una

Esta mañana al levantarme, he notado que un sol radiante entraba por la ventana ¡Qué día más bueno se presenta hoy! Luego más tarde cuando me he sentado a repasar mis cosas en el ordenador, algo ha llamado mi atención, y, ha sido entonces cuando mi sorpresa ha sido absoluta, cuando he notado que el sol calentaba de verdad, y que el cielo era mucho más azul.
He recibido algunos premios en mi vida, pero hoy era algo distinto, un premio lleno de calor, de humanidad, de sensibilidad. Alguien ha tocado mi fibra sensible, alguien ha puesto unas palabras dulces en un lugar destacado, unas letras que hablan de la persona que más quiero, esa persona que aguanta todos los días mis torpezas, o mis caprichos, mis alegrías o mis llantos, pero siempre con cariño y sencillez, siempre a mi lado. Hablaban de José Higueras Mora. De su trabajo, de sus obras ¿Cómo dar las gracias a esa persona?
Desde que abrimos estas páginas virtuales, estamos juntas, y, eso que nos separa un montón de agua, con grandes olas, pero siempre las hemos vencido, ella, Silvana, ha tenido momentos un poco “sensibles”, pero sus amigas no nos hemos olvidado nunca de ella. Hoy querida, tengo que darte las gracias una vez más por ese amor que pones en cada una de tus palabras, en cada una de esas letras del alma, que son a fin de cuentas tus sentimientos plasmados aquí en estos virtuales lugares: que no conocen kilómetros, ni océanos, ni tormentas que puedan “derribar” el barco donde se viaja.
Hoy solamente me queda decir: gracias de nuevo, gracias en nombre de un maestro de pintura, pero, no se te olvide que es mucho más maestro: en sencillez, humildad, y, buena persona, desprovisto de todo ego, a fin de cuentas, es lo que más importa.
Pongo su página, su lugar, para todos/das aquellos que quieran dar un paseo por tan magnifico parque de sabiduría y sensibilidad.
Besos de parte de dos locos enamorados: José Higueras e Higorca Gómez

sábado 23 de abril de 2011

JOSÉ hIGUERAS-ISMAEL CARPUELA

Hoy, celebramos varios eventos: San Jorge, Sant Jordi (qué es lo mismo en catalán) pero como en España tenemos afortunadamente varios idiomas, debemos en el día de las letras ponerlos. Riqueza infinita para un país, aunque muchos no lo crean. Y, por ser hoy el día más grande de las letras, simplemente por esa razón, quiero dedicar esta entrada a dos personas: A un maestro de pintura, y, sobre todo a un escritor que por ser joven tiene un gran porvenir por delante, lo admiro profundamente. Él fue el autor de esta entrevista, con gran fortuna para el pintor, tuvo el privilegio de ser la primera que llevo a cabo Ismael Carpuela. 

En nombre del maestro Higueras, te doy las gracias por ello, después de un tiempo la he encontrado también en Internet, hoy te toca a ti Ismael, este recuerdo.

"UN BUEN PINTOR PUEDE SER UN GRAN PINTOR Y UN DIBUJANTE MEDIOCRE"




Quizás si preguntáramos en las calles de Herencia por José Higueras no sabrían decir quién es ni dónde vive. Quizás alguien lo relacionaría con el nombre de un certamen de pintura rápida que se celebra anualmente en el pueblo con motivo de la feria, o incluso quizás pudieran saber que es el dorador del retablo del Convento. Podría ser que, además, haya quien sepa que vive junto con su mujer Higorca en este lugar de La Mancha desde hace algunos años. Si esa misma pregunta se formulara en Tokio, o en Bélgica, o en la entrada de la Fundación Taylor en París, sin duda responderían: “Es el pintor de la luz”. Y es que José Higueras, hombre de carácter tranquilo, acogedor en su voz y afable en el trato, no cae en la arrogancia del vulgar, ni en la impostación del inseguro. No se vocifera por entre sus vecinos sus virtudes y logros. Su pintura habla por él, que huye del pecado tan extendido del autobombo y altanería a la que tantos otros (artistas, políticos o don nadie) nos tienen acostumbrados por desgracia. “Yo me sorprendí cuando leí críticas en los periódicos de Francia y Bélgica en las que me llamaban `el pintor de la luz´. Es algo que me han atribuido otros, pero con lo que me siento totalmente identificado”. Pero de eso se dio cuenta tiempo después cuando él mismo revisó y estudió su propia obra y cayó en la cuenta de que aquellos críticos ciertamente algo de razón llevaban. “Hay cosas que se llevan dentro, que uno no se da cuenta. Más tarde, conforme vas creciendo, te percatas de qué es lo que más sientes o lo que más se adapta a tus aptitudes”. Y José Higueras, poco a poco, fue corroborando que lo que más se adaptaba a sus aptitudes era la pintura. La pintura y solo la pintura. “Tengo necesidad de pintar. Yo lo considero como si fuera una enfermedad, pero en el sentido en que el antídoto contra esa enfermedad es precisamente pintar. Cuando pintas te liberas del mundo y te encuentras en otro distinto. Te olvidas incluso de comer. Creo que eso se lleva dentro”.

Higueras empezó a pintar desde muy niño. Aquella necesidad le brotó del alma, aunque fue su tío quien encauzó ese torrente de arte enseñándole las primeras técnicas. Era tal la pasión que sentía que aquello cruzó el límite de la afición, hasta el punto de convertir la pintura en su profesión: “A mí la pintura me ha dado de comer porque me he dedicado a esto. El que lo lleva dentro lucha por todos los medios por llegar a conseguir el encontrarse en ese ambiente. Quien lo tiene por hobby no se sacrifica. Y es que hay muchas épocas en las que es un auténtico sacrificio el dedicarte verdaderamente a lo que sientes. Esa es la diferencia entre una persona aficionada y la que lo lleva dentro de verdad. Yo he tenido momentos duros en los que, pese a todo, he preferido seguir pintando”. Porque los principios siempre cuestan, mucho más cuando el artista aún no ha sido reconocido y no se le atribuye el valor que posee. Sin embargo cabe preguntarse ¿cómo se consigue ese reconocimiento? ¿Son los críticos quienes dan valor a la obra o es la propia obra de arte la que posee un valor intrínseco desde un primer momento? “Las dos cosas. Influye la valoración que te den del agrado que tenga la obra y luego la obra que la valoren como más o menos buena. Ha habido obra muy buena en el mundo y que no ha estado reconocida hasta mucho después de morir el artista, como por ejemplo el caso de Vermeer o de otros muchos. En ese aspecto he tenido paso a paso un poco de suerte porque han ido reconociendo la obra. La prueba la he tenido en los premios y galardones que me han dado”. En este punto Higorca, la esposa de Higueras, interrumpe sin poder remediárselo: “Tú no juzgas tu obra, te la juzgan a través de críticos, pero no cualquier crítico, sino de peso internacional. Una obra no está valorada hasta que no lo está internacionalmente”. Definitivamente el tiempo es el que pone cada cosa en su sitio. Los vaivenes profesionales suelen ser tan inevitables como los emocionales. De los primeros, la mejor parte la describe el pintor: “La época más fuerte dentro de mi trayectoria ha sido en los años noventa que fue cuando nos movimos mucho más. Hemos participado en certámenes y en cosas en el extranjero”. Habla en plural. Porque nunca deja de lado a su esposa con la que comparte su pasión por el buen yantar, las tertulias, el mundo artístico-cultural y, como no, la pintura. De los vaivenes emocionales también ha pasado por la experiencia en varias ocasiones. “Por cuestiones sentimentales me encontraba que era incapaz de dar color y eso que soy una persona que tiene facilidad para ello. Me salía una época que yo la llamé época gris. Todos los cuadros eran grises. Le comentaba a Higorca: “Higorca aquí no sacamos cabeza porque a esto no hay manera de meterle color”. Estuve así unos dos años. Y curiosamente ha sido la serie de unos 50 cuadros que mejor he vendido en mi vida”. Incluso la salud ha jugado un papel relevante, al menos en su técnica, ya que hasta antes de verse sometido a un complejo proceso médico su ámbito era el óleo. “Cuando caí enfermo no tenía mucho tiempo para pintar, tan solo una o dos horas, y con el óleo era incapaz, así que empecé a pintar acuarela. Además yo siempre he tenido en mi mente a los grandes maestros antiguos que dejaban la técnica de la acuarela para el final de su trayectoria. ¿Por qué? Muy sencillo: porque se pierde vista, que es la base principal, y mediante la acuarela se puede expresar todo perfectamente, por ser más mancha y menos detalle”.

Los lienzos de Higueras soportan diferentes motivos: paisajes, retratos, alegorías, pero sobre todo, lo que quizás pueda definir la obra del pintor de la luz sean los bodegones, las naturalezas muertas. “Tengo de todo, pero siempre hay un tema en el que te encuentras más a gusto. Porque cuanto más estudias una cosa, más información recibes, y más información puedes transmitir. Entre lo que ve el ojo, lo que retiene la mente y lo que esta transmite a la mano, son tres mundos totalmente distintos y distancias abismales. O sea, la información que tu puedas ver y darle al cerebro, a lo mejor luego es un 5% lo que puedes transmitir. Es cierto que me considero más a gusto en el bodegón, pero luego todo es muy relativo porque he estado en sitios donde la parte de mi obra que más han valorado ha sido el paisaje”. No obstante, pese a tocar diversas temáticas, hay un hecho indiscutible y es que Higueras no pinta sobre lo que sucede en la sociedad. En su obra no hay ni una pincelada del mundo actual, de tantos temas que a los ciudadanos de hoy en día les preocupan, muy lejos de lo que, por ejemplo, Picasso hiciera en su día con su gran obra “El Guernica”. “La verdad es que nunca me ha atraído. He preferido quedarme al margen, de las temáticas sociales, bueno si, hay artistas que lo prefieren, pero yo de eso no me he preocupado, porque considero que una vez que la obra está hecha es exactamente igual que haya una corriente social o que haya otra. La obra es la misma”. Inmutable en el tiempo. Como son las obras maestras: ajenas a las corrientes, modas o preocupaciones sociales coyunturales. Sin embargo lo que parece mantenerse inalterado es una perenne pregunta dicotómica: ¿qué es más importante: el dibujo o el color? “Son dos cosas distintas pero que van unidas. Un buen pintor puede ser; un gran pintor y un dibujante mediocre. Y puede ser un gran dibujante y un pintor mediocre. Ahora si se unen las dos, entonces salen los genios, pero en fin, yo no me considero en ese término”. Y sin embargo, sin considerarse un genio, José Higueras es reconocido internacionalmente. Aunque en su tierra parezca no ser profeta, puesto que no es que se le reconozca sino que a menudo pasa desapercibido. Lleva ya 12 años viviendo en Herencia. Pudiendo saborear las mieles del éxito en la ciudad de la luz. Este pintor de la luz prefiere disfrutar de las llanuras manchegas. “Siempre he llevado mi tierra por bandera. Me encuentro muy a gusto en Herencia. Vivo muy tranquilo y estoy muy agradecido al pueblo. Aquí la gente me respeta, por lo que estoy muy agradecido. No es lo más importante ser profeta en tu tierra, sino encontrarte a gusto y ver que la gente te aprecia y te respeta”. Aunque nació en Camuñas, vivió muchos años en el Pirineo catalán, pasó por las calles de Montmatre en París y después de varias ciudades y medio mundo terminó en una acogedora casa repleta de cuadros suyos y de Higorca y de algunos amigos suyos, en Herencia. La vida parece jugar a las sorpresas. “Yo seguramente no hubiera vuelto nunca. Pero a veces en la vida de una persona suceden circunstancias ajenas a los pensamientos que ella tiene. Vine aquí a raíz de la muerte de mi madre. Me di cuenta de que llevaba todo el tiempo pintando fuera y que no había pintado mi tierra”. Y así, con el afán de cumplir las ilusiones de su madre, se vino a pintar a su mancha, aunque no a su pueblo natal, sino a 10 kilómetros de distancia. La razón: “Vinieron a buscarme porque Jesús Madero se jubilaba y no podían tenerlo en nómina en el Ayuntamiento. Así que aterricé en la Universidad Popular. Fueron dos años, y lo dejé porque consideraba que tenía que moverme más fuera. Ese fue el único motivo por el que vine a Herencia. Si él hubiera podido seguir yo nunca hubiera venido a impartir clases. Después salió lo del convento y bueno pues luego ya nos encontramos muy a gusto aquí”. Precisamente por haber trabajado algún tiempo en la Universidad Popular, enseñando a pintar, conoce muy de cerca las posibilidades reales que existen en el pueblo para desarrollarse artísticamente. “Considero que para los principios hay suficiente en el pueblo, pero lo que pasa es que todo son hábitos. Entonces depende de cómo impliques la corriente de los cursos para que sea más o menos factible. Cuando vine me encontré que llevaba muchos años la Universidad Popular, pero no había ninguna persona, ni niños ni mayores, que fueran capaces de hacer un cuadro ellos solos. ¿Por qué? Pues porque la enseñanza que habían tenido (que yo no digo que fuese mala) desde mi punto de vista no era la correcta. Llevamos 26 años de Universidad Popular y es lamentable que un premio infantil o juvenil tenga que venir una persona de fuera, porque del pueblo no se presenta nadie. Una persona se puede iniciar en el pueblo e incluso se puede valorar, pero luego tiene que salir y seguir aprendiendo”.

Higueras, el pintor de la luz. Toda una vida dedicada en cuerpo y alma a la pintura. Toda una vida plasmada en lienzos. Muchos de ellos repartidos por lo ancho y largo de la faz de la tierra: desde la Casa Real, a los más prestigiosos museos. Una vasta obra que en buena parte aún posee. En el otoño de su vida se plantea ¿qué será de su legado?: “Tenemos gran cantidad de obra, nuestra y de otros compañeros. Nuestra gran ilusión sería que toda la obra se quedara junta en La Mancha. Podríamos ponerla en otros lugares, sobre todo en Francia donde ya me lo han propuesto. Pero siempre he visto mal que un artista español haya dejado la obra en el extranjero. Lo que no sabemos como podría materializarse eso. Podría ser bien en museo, en fundación o algo similar, pero ahí han de intervenir otras personas. Las instituciones son las que tienen que hacerse cargo. La obra no está ya en Francia porque no quiero. Sería una ilusión grande para nosotros que se quedara en Herencia porque me he encontrado muy a gusto aquí estos años”.